Dentro de las patologías autoinmunes de tipo reumática, la artritis reumatoide afecta a 1 de cada 200 personas en Chile, con efectos principalmente en articulaciones y otros sistemas, por lo que es común que nos preguntemos en el proceso de atención cómo abordarlos desde la dietoterapia como parte del tratamiento integral.

El tratamiento de esta patología es principalmente farmacológico y su vínculo con la alimentación se ha desarrollado en las últimas décadas, comenzando con reportes de pacientes que identificaban que la ingesta de ciertos alimentos como frutos rojos y espinacas reducían su sintomatología, contrario a ultraprocesados como bebidas gaseosas y carnes rojas que los intensificaban.

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En contexto que esta patología está asociada a un mayor riesgo cardiovascular, se ha sugerido la dieta mediterránea por su conocido efecto cardioprotector, además de un efecto antiinflamatorio, reduciendo la sintomatología en articulaciones y marcadores de inflamación sistémica como citoquinas. Derivada de ella, en diversos estudios clínicos se han propuesto una amplia gama de protocolos que se autodenominan como “dieta antiinflamatoria” para el manejo de la artritis reumatoide a modo de complemento terapéutico (como ITIS, ADIRA y otros), que tienen en común elementos que se pueden encontrar en el patrón mediterráneo: rica en fitoquímicos, antioxidantes y prebióticos, reduciendo el consumo de carnes rojas, azúcares simples y bebidas azucaradas, asegurando además el consumo de ácidos poliinsaturados omega 3 y monoinsaturados. Sin embargo, estas propuestas difieren en el uso de cepas de probióticos especificas, la exclusión de lácteos y/o gluten e ingesta de especias con potencial antiinflamatorio como la cúrcuma y el azafrán y por tanto, aun no hay un acuerdo para definir este “patrón antiinflamatorio”.

Respecto a otras propuestas, se sugiere una suplementación de omega 3 superior a 2 g/día y según necesidades pero no sería recomendable la prescripción de dieta libre de gluten sin antes confirmar una condición de base que la justifique. Por su parte una dieta basada en plantas es compatible con esta patología, si así lo desea la persona, y debe ser correctamente asesorada para prevenir déficits.

El conjunto de estas intervenciones se ha sugerido que debe su efecto a que la ingesta de antioxidantes, fibra y otros micronutrientes modularía el microbioma intestinal, impactando en la cascada inflamatoria. A pesar de esto, aun son necesarios estudios más contundentes para identificar aquellas intervenciones más eficaces en esta población y las causas fisiológicas de este efecto, así como estudios con un mayor nivel de evidencia.

Finalmente, no debemos olvidar que el impacto funcional de esta patología en las articulaciones podría afectar la autonomía y capacidad de gestionar la propia alimentación, además de otras posibles condiciones de salud asociadas e interacciones que el tratamiento farmacológico podría tener con la absorción de nutrientes como por ejemplo en el uso de corticoides, por lo que toda intervención debe ser personalizada en contexto de una intervención multidisciplinaria que promueva un estilo de vida saludable y mejore la calidad de vida reduciendo el dolor y deterioro articular.

Importante:

  • Dentro de las propuestas dietoterapéuticas para la AR con mejor nivel de evidencia se encuentra la dieta mediterránea y sus derivados, la cual debe ser personalizada, asegurando una ingesta adecuada de antioxidantes y micronutrientes con propiedades antiinflamatorias que contrarresten el daño oxidativo y modulen la cascada inflamatoria.
  • No existe una única “dieta antiinflamatoria” por falta de consenso, por lo que se desaconseja esta denominación para referirse a estos patrones alimentarios sugeridos para patologías inflamatorias.
  • Este campo emergente en la nutrición clínica es todavía un área emergente, por lo que son necesarios más estudios para fortalecer su rol como complemento al tratamiento farmacológico y así proponer recomendaciones basadas en la evidencia.

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Referencias:

  • https://www.scielo.cl/pdf/rchnut/v50n5/0717-7518-rchnut-50-05-0561.pdf
  • Durán J, Massardo L, Llanos C, Iacobelli S, Burgos PI, Cisternas M, et al. The prevalence of rheumatoid arthritis in Chile: A nationwide study performed as part of the national health survey. J Rheumatol [Internet]. 2020; 47(7): 951-958.
  • Daien C, Czernichow S, Letarouilly JG, Nguyen Y, Sanchez P, Sigaux J, et al. Dietary recommendations of the French Society for Rheumatology for patients with chronic inflammatory rheumatic diseases. Jt Bone Spine. 2022; 89(2):105319
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Carolina Diaz Castillo

Nutricionista en manejo de patologías reumáticas.
Docente universitaria.
Candidata a Magíster en Nutrición y Alimentos Mención Nutrición Humana INTA-UChile
(Paciente con artritis reumatoide)

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